Historia

Precursores

Precursores
José María Williner
(1855 - 1933)

La situación económica del lugar que habitaba en Europa no era floreciente y ello lo decidió a buscar nuevas y amplias posibilidades para su vida. Arribó a la Argentina llevando consigo la férrea voluntad de progreso y la fuerza de sus jóvenes brazos.

Desarrolló un trabajo importante en el terreno de la lechería, sin por ello abandonar la vida social y la actividad pública. Se destacó por ser un hombre de amplio y generoso corazón.

José María Williner nació en Grachen, cantón de Valais (Suiza) en el año 1855. Su padre se dedicaba a la fabricación y reparación de paraguas y sombrillas. La situación económica del lugar que habitaban no era floreciente y ello lo decidió a buscar nuevas y amplias posibilidades para su vida. Por aquel entonces, en Europa, se hablaba de América como la tierra donde se podían desplegar modernos horizontes si se contaba con la pujanza necesaria. Con 22 años recién cumplidos arribó a la Argentina llevando consigo la férrea voluntad de progreso y la fuerza de sus jóvenes brazos. Se instala, primero, en Pilar. Corre el año 1882 y le compra a Don Ricardo Aldao sus primeras tierras en Colonia Bella Italia. En 1885 contrae matrimonio con Matilde Zurbriggen y de esa unión nacen diez hijos. Fue uno de los primeros que se dedicó de lleno a la ganadería, purificando notablemente las razas efectuando cruzas de sus animales con otros puros. Toda esa pasión lo lleva al terreno de la lechería, comenzando a instalar tambos con animales de buena producción, llegando a tener 14 de ellos en marcha todos atendidos por puesteros valesanos que como él habían venido a estas tierras en busca de un futuro mejor. En los albores del siglo llega a producir un caudal importante de leche que entrega a The River Plate Dairy Company, más conocida como "Las Colonias" y por convenio realizado con la misma levanta cremerías en campos de su propiedad, siendo la primera en jurisdicción de Bella Italia y la bautiza con el nombre de "La Suiza" en homenaje al país de donde procedía. Similar realización hizo en Felicia y Hersilia. Años más tarde, su primogénito Alfredo se va introduciendo en la actividad de su padre y comparte con él el diario trajinar, resultando un eficaz colaborador y un eficiente apoyo administrando y coordinando la producción de los tambos. En el aspecto de su vida social, José María Williner se destacó por ser un hombre de amplio y generoso corazón, amante del progreso. En la vida pública se destacó por la actividad desplegada en la compra-venta de tierras y en la organización de las primeras poblaciones por las que se preocupó para su adelanto, estando al frente de las comunas de Bella Italia y San Guillermo como Presidente Comunal. Fue uno de los fundadores de la Cooperativa de Consumos de Rafaela, hoy Supermercados Quijote. Falleció en Rafaela el 4 de agosto de 1933.
Alfredo Williner
(1886 - 1941)

Hijo primogénito de José María Williner.

Como era costumbre en la época, comenzó a compartir las tareas rurales con su padre, y ese fue el comienzo de la relación con la lechería que iba a durar toda su vida.

Además de ser un pionero en la actividad industrial, participó de movimientos comunitarios, tuvo una activa vida cívica y participó en la formación de distintas instituciones.

Don Alfredo Williner fue el hijo primogénito de José María Williner, suizo de nacimiento y de Matilde Zurbriggen, hija de inmigrantes suizos que integraron la corriente colonizadora que llegó al centro-oeste santafesino a fines del siglo XIX. Nacido en Lehmann (Santa Fe) el 28 de diciembre de 1886, realizó sus estudios en la ciudad de Esperanza y al finalizarlos, en su condición de hijo mayor y como era costumbre en la época, comenzó a compartir las tareas rurales con su padre, quien poseía 14 tambos. Ese es el comienzo de la relación con la lechería que iba a durar toda su vida y a la cual dedicó todos sus anhelos. Comprendió en aquel entonces la importancia de contar con animales de buena clase para la producción de leche. Por este motivo se dedicó a mejorar la raza Shorthorn lechera. Esta especialización le deparó éxitos en numerosos certámenes rurales. En 1912 contrae matrimonio con Magdalena Rosa Armando, hija de inmigrantes italianos y de cuya unión nacieron 4 hijos: Hilda, Laura, Armando y Miguel. Producida su independencia económica, encara particularmente la explotación agropecuaria y como ya poseía una dilatada experiencia en el ramo lechero y había vislumbrado la potencialidad de la zona para esa actividad, instala en el año 1928 una cremería en Colonia Bella Italia (Santa Fe), origen de la actual empresa Sucesores de Alfredo Williner S.A. Son años difíciles para la actividad industrial y comercial ya que la crisis azota al país. Hay que convencer a los agricultores para que incorporen el tambo a sus explotaciones, alentar a los iniciados, hacer frente a la competencia de una monopólica empresa extranjera y colocar los productos en un mercado restringido. A pesar de todas las dificultades, una actitud singular alimentaba su fe en la industria lechera y le incitaba a continuar aún contra la adversidad. De una cremería en 1928 pasa a sumar, en poco tiempo, cuatro. En 1934 instala su propia fábrica de manteca a la que años más tarde agregaría la elaboración de yogur y dulce de leche. Toda aquella actividad, toda aquella fe en la industria lechera, puede apreciarse y evaluarse hoy con justicia. La zona de su trajinar como industrial pionero, es hoy la cuenca lechera más importante de Sudamérica. Sin embargo en él, no todo era actividad industrial. Comprende que vive inmerso en una zona a la que no puede dejar de lado si quiere avanzar. La región debe progresar para que pueda progresar él. Participa de movimientos comunitarios que se cristalizan en la fundación de la Sociedad Anónima de Hacendados de Rafaela, firma consignataria de hacienda. La misma intención de progreso lo lleva a participar de la fundación de la Cooperativa de Hacendados de Hersilia, lugar donde su padre poseía propiedades. Cuando Rafaela se conmovió por el problema eléctrico, se enroló en las filas de los que lucharon para tener una usina propia. Fue así que integró el directorio de la Compañía de Electricidad de Rafaela, que fuera luego la Usina Eléctrica Municipal. Participó, además, en la vida cívica siendo elegido en una oportunidad concejal suplente del Concejo Municipal de Rafaela. Desde junio de 1918 hasta enero de 1920 actúa como presidente de la Comuna de Bella Italia. Formó parte, en varias ocasiones, de la Comisión Directiva de la Sociedad Suiza de Socorros Mutuos "La Unión", entidad creada para agrupar a los inmigrantes y descendientes de esa nacionalidad. La muerte lo sorprende a la temprana edad de 54 años, el día 14 de marzo de 1941, dejando una industria en marcha como símbolo de la fe que supo depositar en la actividad lechera. Sus sucesores continúan desarrollando la obra emprendida acrecentando la empresa iniciada por él, a un nivel de gran importancia en la lechería argentina y en el exterior. Don Alfredo Williner es un claro ejemplo de lo que puede lograr la voluntad puesta al servicio del progreso de una actividad que podría servir para adelantar una zona del país, diversificando y calificando a su producción.

Armando Williner
(1919 - 2000)

Armando José María Williner marcó una presencia significativa en el accionar no sólo urbano sino de una amplia zona. Se lo puede memorar desde ópticas diferentes, siempre actuando con fidelidad hacia sus convicciones y pensando en el progreso de su comunidad.

Transitó esta vida con la simpleza de los grandes, forjó una empresa con el entusiasmo y la perseverancia de los visionarios y dejó la huella que los hombres pujantes suelen estampar.

Nacido en Rafaela el 30 de septiembre de 1919, Armando José María Williner marcó una presencia significativa en el accionar no sólo urbano sino de una amplia zona. Nieto e hijo de pioneros, heredó los impulsos renovadores de sus mayores y gracias a su firme personalidad, valorizó y acrecentó aquella creatividad que derivó en una de las empresas protagonistas en el sector productivo lechero de la región: Sucesores de Alfredo Williner S.A. Apenas terminados sus estudios secundarios trabajó junto a su padre en la empresa y al fallecer éste quedó al frente de la misma con sólo 21 años de edad, junto al grupo familiar integrado entonces por su madre y sus tres hermanos. Dirigió con éxito esa planta directamente vinculada con una de las fuentes productivas sobresalientes de esta zona: la lechería. No obstante Don Armando- como se lo llamaba- también tuvo tiempo para dedicarse a múltiples actividades relacionadas con el quehacer ciudadano, el deporte y el progreso regional y fundamentalmente con sus amigos y familia. Junto a su esposa Alicia Piovano construyó un sólido hogar que se prolongó en cuatro hijos y doce nietos. Se lo puede memorar desde ópticas diferentes. Fue el primer presidente del Instituto Municipal de la Vivienda, entidad creada durante la intendencia de Rodolfo Muriel que cambió para bien, el paisaje edilicio de sectores ciudadanos y contribuyó en forma determinante a la concreción de la casa propia para muchos rafaelinos. También cubrió lugares de dirigencia en el sindicalismo empresarial y llegó a ocupar la titularidad del Centro Comercial e Industrial del Departamento Castellanos, recordándose su gestión como de puertas abiertas, con un valorable espíritu de acción conjunta. Rotario, desde los inicios de la institución en Rafaela, dedicó tiempo y esfuerzo a la tarea de asociado y dirigente del club que presidió, como también lo hizo en la Sociedad Suiza La Unión. Actuó decididamente en los distintos niveles de las conducciones de la Liga Rafaelina de Fútbol y especialmente del club de sus amores, Ben Hur del que fue presidente y sobre todo un entusiasta más en los festejos por los triunfos en fútbol y básquet. Asimismo presidió la Asociación Santafesina de Industriales Lácteos y la Cámara de Mantequeros, fue vicepresidente del Centro de la Industria Lechera y miembro del Consejo Provincial de Lechería de Santa Fe; director de la Usina Eléctrica Municipal y de la Sociedad Anónima General de Consumos de Rafaela. Seguramente la cita de actividades es incompleta pero alcanza para graficar el espíritu inquieto de Don Armando Williner. Fue el inspirador, propulsor y permanente guía de una familia empresaria que hoy sigue dando rumbo a las empresas que conforman el Grupo Williner. Su espíritu humilde, su amor al trabajo, su inquebrantable rectitud, fueron admirados y siguen siendo un ejemplo para sus seres queridos, empleados, amigos y para quienes alguna vez tuvieron la oportunidad de conocerlo. Desde muy joven dirigió con éxito a la empresa, sabiendo sortear con sabiduría y gran aptitud las dificultades que se presentaban, sin contar con las comodidades que hoy ofrece la modernidad. Don Armando José María Williner, hombre visionario que heredó de sus ancestros el espíritu emprendedor que lo caracterizaba, marcó una presencia significativa en el accionar de su ciudad natal y de una amplia zona, dedicando su tiempo a múltiples actividades relacionadas con la industria, la producción, la comunidad, el deporte y el progreso regional. Su carácter era cordial, su presencia apreciada y querida por su conversación fluida y amena, su sentido del humor inteligente y sus comentarios oportunos. Falleció en la ciudad de Rafaela el 8 de noviembre del 2000.